Diseñando en común o el diseño como comunidad

[Las artesanías son] objetos hermosos no a despecho sino gracias a su utilidad. La belleza les viene por añadidura, como el olor y el color a las flores. Su belleza es inseparable de su función: son hermosos porque son útiles.
*Octavio Paz

Cuando Jimena Biro entra a su salón de clase, los estudiantes inmediatamente se sorprenden por su juventud. Esto hace que, de inmediato, se sientan cómodos y la relación fluya más libremente; Jimena los entiende y no tiene miedo de aprender de ellos. Sin embargo, a pesar de ser una profesora muy joven, rápidamente muestra su vasta experiencia en las intersecciones entre el diseño y las prácticas artesanales –el núcleo clave de su asignatura Métodos generativos del diseño– pues es esto lo que busca transmitirles a los nuevos diseñadores industriales de CENTRO. Esta experiencia particular se desprende de Canuto, la empresa de Jimena que se encarga de producir accesorios para perros hechos a mano integrando técnicas artesanales. En esa misma línea, el objetivo general de la asignatura es el de diseñar un producto –en este caso particular los estudiantes eligieron un set de café– en conjunto con artesanos mexicanos.

Puesto que se basa en la relación entre el diseño y el trabajo artesanal, la materia no es tradicional, pues es imposible que se desarrolle de manera exclusiva dentro de los espacios de CENTRO. Para Ana Karen López Palacios, de octavo semestre, esto es precisamente lo que más distingue a la asignatura de todas las demás: “[En esta materia] hay la oportunidad de salir de CENTRO, de trabajar con artesanos. [...] De ir afuera y ver cómo otras personas trabajan.” Aunque es necesario decir que también hay un cambio radical de perspectiva pues, como explica Ana Karen, esto involucra trabajar con artesanos para los que el trabajo manual va más allá de un oficio; es su forma de vida.

Investigación, aprendizaje, técnica

El primer paso en clase consistió en un largo proceso de investigación de campo, en donde los estudiantes acudieron a los talleres de los artesanos con el fin de documentar, intensivamente, las dos prácticas artesanales que habrían de aprender. Trabajaron con dos grupos de artesanos: el primero, un conjunto de ceramistas en Valle de Bravo, Estado de México, mientras que el segundo era una agrupación de artesanos de diferentes tipos de tejido en la Ciudad de México. La investigación –para la que se valieron de entrevistas, fotografías, y otros medios de documentación– es una parte fundamental del proceso pues, en palabras de la profesora Biro, “para ser capaz de fusionar dos técnicas, completamente distintas, tienes que entender ambas a la perfección.” Además de las técnicas que aprendieron de los artesanos, la propia Jimena Biro les enseñó técnicas igualmente desconocidas e interesantes para sus estudiantes.

Tras el proceso de investigación, los estudiantes trabajaron en conjunto con los artesanos para diseñar un set de café que incorporara ambas técnicas artesanales. En ese sentido, como expresa Santiago Oehler –estudiante de octavo semestre encargado de la cremera de la uno de los sets de café–, “se diseñó mucho en el salón y luego se llevó el diseño con los maestros artesanos para trasladarlo a la realidad. [...] Esto me enseñó que el diseño es una colaboración: no sólo es tu idea sino cómo se tiene que hacer. Además, los artesanos llevan años haciendo esto y pueden mejorar el diseño, especialmente en la parte de producción.” Así se desarrolló el proyecto: en un ambiente de aprendizaje mutuo e intercambio.

Colaboración, retos, venta

Para la profesora Jimena Biro no sólo era importante que los estudiantes aprendieran las técnicas artesanales, sino que tuvieran una experiencia directa con grupos de artesanos que emplean técnicas diversas y complejas de trabajar. Para Jimena, es importante que los alumnos aprendan a ver más allá de lo que es común en la industria –por ejemplo, trabajar con materiales sintéticos o carpinteros profesionales– para adentrarse en una atmósfera en donde los ritmos, las formas, las entregas de prototipos, los tiempos y los precios se desarrollan a otro compás. Aprender cómo trabaja cada artesano, escuchar sus sugerencias y mejoras –e introducirse en un esquema de trabajo muy diferente al que los estudiantes de CENTRO están acostumbrados– se vuelve un punto clave para el desarrollo de un producto en tiempo real y permite adquirir una experiencia que, como indica la maestra Biro, es muy importante cuando lo artesanal se vuelve el núcleo del diseño o el ADN de un negocio. Sin embargo, esta posición de contingencia en donde el trato personal con los artesanos es fundamental permite, en palabras de Ana Karen, “valorar el trabajo de los artesanos. Ser más consciente de que es su talento, su trabajo. No hay que regatear sino pagar lo justo. También habría que fomentar más el vínculo entre el diseñador y el artesano [...] para poder retar y fusionar técnicas.”

Además de ser un proyecto de diseño colaborativo, Jimena Biro lo describe como un proyecto “de punta a punta” en donde el estudiante es un partícipe activo de un proceso integral. Este proceso parte del desconocimiento –en cuanto a la técnica– pasa por la investigación y el trabajo con los artesanos, y culmina en lo necesario para la venta y exhibición del producto: cálculo de costos, desarrollo de marca, etiquetas y empaque, imagen gráfica y precios justos. El resultado es una experiencia clave para poder comercializar y vender el producto, además de que permite la configuración de un portafolio profesional. En este caso particular, los sets de café diseñados en conjunto con los artesanos se vendieron en la sección de diseño de Zona MACO, una de las ferias de arte contemporáneo más prestigiosas del mundo, en febrero de 2019. Cada uno de los sets era único pues cada grupo de estudiantes decidió la forma en la que iba a incorporar las técnicas artesanales: algunos utilizaron el tejido en el asa de las tazas; en otros de forma decorativa; en otros más el tejido es el elemento principal y la cerámica es decorativa, etc.

Según Néstor García Canclini, habría que abandonar “la preocupación sanitaria por distinguir lo que tendrían de puro e incontaminado el arte o las artesanías, [para estudiarlos] desde las incertidumbres que provocan sus cruces.” Una asignatura como la de Jimena Biro se presenta como un espacio inigualable para la exploración de las contingencias y retos que se revelan en las intersecciones entre el diseño, el arte y la artesanía, así como para entender que el diseño es una práctica colectiva en donde el resultado viene de un proceso en el cual, además del producto, lo que se teje es la comunidad y lo que se diseña es lo común.