Cómo volver visibles los datos

Un taller de José Duarte

Me gustaría recuperar la frescura visual característica de la juventud para la cual todo el mundo es nuevo.

*Henri Matisse



En nuestra vida diaria vivimos inmersos en una realidad que nos arroja imágenes, textos, propaganda y mensajes de manera constante. La rapidez con la que la información se nos presenta ha vuelto muy difícil entenderla y relacionarnos con ella. Muchas veces preferimos alejarnos o ignorar los datos pues nos aburren, nos estresan o simplemente nos parecen incomprensibles.

Con el propósito de reflexionar y propiciar una nueva forma de recolectar y relacionarnos con la información, CENTRO invitó al diseñador y pensador visual José Duarte–director de Visual Thinking School Colombia, cofundador del estudio de comunicación TELL y editor de easydataviz– para dar un taller sobre visualización de datos. Duarte compartió todo su conocimiento práctico de una forma en la que el “aburridor mundo de los datos” se transformó en una experiencia de ciudadanía y espacio público, y que –en línea con la misión y visión de CENTRO– entiende a la creatividad como un agente catalizador de cambio, innovación y creación de valor, gracias al que es posible incidir activamente en la sociedad del presente.

Según José Duarte, cuando las personas piensan en datos se imaginan enormes gráficas o complejas tablas; por lo que su relación con la información no es nada favorable. Sin embargo, ese es el primer error pues lo importante no es presentar la información de la manera más compleja sino pensar en quién y en cómo la entiende. En este sentido la pregunta clave es: ¿cómo puedo aproximar los datos a la ciudadanía utilizando el espacio público de una manera lúdica?

Para lograrlo, Duarte propone seguir 5 principios para la visualización de datos de una manera en que el centro siempre sean las personas, su contexto y sus historias.

1) Los datos NO son números.

Algo que no debe olvidarse, al trabajar con información, es que las cifras que se presentan requieren del contexto apropiado para entenderse. Lo más importante es humanizar los datos, es decir mostrar que éstos refieren a cosas o a los riesgos que impactan a las personas.

2) Las audiencias son distintas.

Hay personas que cuentan con la educación o el conocimiento para recibir datos complejos o específicos. Sin embargo, tiene que considerarse la manera en la que se reciben, porque la excesiva tecnificación de la información aliena a las audiencias que no son expertas (y que equivalen al 98% de las personas). La gente que no es experta necesita de historias, experiencias y contextualización para relacionarse con lo que se le está informando.

3) Los datos cuentan historias.

Al obtener un dato que se considera relevante, es importante preguntar: ¿qué historia puedo contar con él? O, al revés, cuando tenemos una historia que se considera significativa hay que preguntar: ¿qué dato me sirve para contarla?

4) Los datos DEBEN ser una experiencia.

Al presentar la información de una manera en que permita una interacción corporal o física con ella, la experiencia tangible permite entender mejor. Lo importante no es visualizar los datos, sino volver visibles los datos.

5) Todos podemos hacerlo.

Cualquier persona puede aprender a visibilizar datos, pero hacerlo bien requiere de tiempo y experiencia. La experimentación y el trabajo permiten notar las formas en que las personas los reciben de una manera más exitosa, divertida e integral.

La práctica de visualizar información de manera creativa, experiencial y lúdica conlleva la interrelación de (1) los datos, (2) el espacio público y (3) la ciudadanía activa. Inspirándose en el libro Gamestorming: A Playbook for Innovators, Rulebreakers, and Changemakers publicado en 2010, José Duarte ha generado diferentes matrices de recopilación de datos que invitan de diferentes maneras a que los ciudadanos se involucren.

Partiendo de la pregunta ¿qué conversación quiero detonar y qué datos necesito recopilar?, se genera un mecanismo que permite que los usuarios den información y participen de una manera divertida. Por ejemplo, se puede hacer una pregunta cuya respuesta sea “sí” o “no” y se responda lanzando una pelota a una de las canastas marcada con la solución deseada. Para diseñar alguna de estas matrices es necesario considerar tres factores:

El sistema de pregunta: ¿cómo voy a formular la cuestión? ¿Es la pregunta correcta para el enfoque que necesito?
El sistema de respuesta: ¿en qué formato presentaré la(s) respuesta(s)? ¿Cuántas y qué tipo de soluciones permitiré?
El sistema de participación: ¿cómo interactuarán las personas con el mecanismo? ¿Qué materiales necesito? ¿Por cuánto tiempo y dónde ubicaré mi matriz?

Jugar con los números, experimentar las cifras y contar historias con la información posibilita una nueva manera de relacionarse con los datos. Además, al hacer preguntas sobre temas que impactan la vida de las personas –o que tienen una importancia política a través de mecanismos creativos– los datos que se recaban permiten iniciar conversaciones que, de otra manera, no ocurrirían. Si el primer paso para crear es imaginar, el inicio de una transformación creativa de la sociedad empieza por diseñar nuevas formas de mostrar, preguntar e interactuar para ver el mundo como si fuera la primera vez.